Al menos 89 jóvenes murieron en la última década mientras cumplían el Servicio Militar en Cuba.
Detrás de cada nombre hay una familia, una historia y una muerte que dejó preguntas sin respuesta. elTOQUE reconstruyó los casos, reunió testimonios, documentos y datos para mostrar qué ocurrió con esos jóvenes que estaban bajo responsabilidad del Estado cuando murieron.
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«Se los entregué vivo
y me lo trajeron en una caja»
Ydierg Fernández, madre de Darío Feria Fernández
Ver todas las entrevistas →Un régimen que llama a esto «servicio a la patria» mientras esconde los cuerpos y silencia a las familias está cometiendo una grave violación del derecho a la vida.
Mario Félix LleonartDirector del Instituto Patmos

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2024
19 años · Provincia · Causa
Documentos oficiales que regulan el Servicio Militar en Cuba y tratados internacionales · · Se abren en PDF.
Cada testimonio recoge la voz de un familiar y, en algunos casos, se acompaña de documentos relacionados con la historia.
madre de Darío Feria Fernández
Mi niño se llamaba Darío Feria Fernández y tenía solo 19 años, a solo un mes y 17 días de cumplir sus 20. Somos de la provincia de Camagüey, municipio Esmeralda. Mi único hijo varón.
Cuando se fue para el servicio militar, yo era madre soltera con tres niños: él y sus dos hermanas. Lo mandaron para La Habana. Allá empezó a pasar cursos y le ofrecieron un salario, y pues aceptó para ayudarme.
Así llegó a ser oficial, teniente, y le encomendaron varias misiones. Murió en una de ellas, de regreso para la unidad.
Estaba en Morro-Cabaña. No sé mucho sobre lo que hacía allí, solo que era en prevención.
Murió en un accidente de tránsito. Eso parece.

Nunca estuve conforme con la escasa información que me dieron sobre las circunstancias de su muerte. Nadie me pudo dar detalles de nada.
Lo único que tengo claro es que se los entregué vivo, con buena salud, y me lo entregaron en una caja.
Es algo que le guardaré a esta Revolución mientras viva.
Hasta donde sé, murió el chofer y mi niño, y días después falleció otro joven soldado que iba con ellos.
A mi niño le gustaba ser militar como su tío, pero se desencantó de todo. Me dijo que solo cumpliría con lo que él juró.
Ahí, en ese mundo militar, hay muchas cosas mal hechas. Demasiadas para que esos jóvenes les estén cuidando la finca a alguien más.
Por otro lado, yo sí pienso que él era feliz. Éramos una buena familia y él era un niño ejemplar, de buenos modales, muy correcto. De hecho, en estos tiempos no hay como él.
Puedo decirle algo que aún me sigue dando vueltas.
El accidente en el que murió mi niño lo vi unas semanas después en redes sociales, que me lo mostró mi niña, la más grande. Y, la verdad, la última imagen de mi niño, la cual nunca voy a borrar de mi mente porque fue el momento más doloroso que he tenido en mi vida, no me cuadra con la magnitud de ese accidente, porque mi niño estaba como la última vez que lo vi, solo que dormido. Por eso es mi inconformidad con su muerte.
Especialistas analizan el fenómeno desde distintas disciplinas.
Especialista
Durante años, las muertes de jóvenes en cumplimiento del Servicio Militar Obligatorio en Cuba han sido documentadas y denunciadas por familiares, activistas, organizaciones de derechos humanos, periodistas y medios independientes. Sin embargo, muchas de esas historias permanecen dispersas, incompletas o han quedado fuera de los registros públicos.
Este proyecto, concebido como un memorial digital, se suma al esfuerzo de documentación y denuncia. Además de reunir y verificar información, busca preservar la memoria de las víctimas. Al documentar sus vidas, las circunstancias de sus muertes y las demandas de verdad y justicia de quienes los sobreviven, la investigación reivindica el derecho a la memoria y contribuye a construir un archivo público frente al silencio institucional.
El proyecto «Morir en uniforme: los hijos que Cuba convirtió en soldados» obtuvo una beca otorgada por el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS), una organización civil sin fines de lucro que promueve la libertad de expresión, el acceso a la información pública y el periodismo independiente en América Latina.
La convocatoria se realizó en el marco del proyecto de periodismo de investigación Comunidad Colpin, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid).
Esta investigación sistematiza y amplía el trabajo de documentación realizado durante años por organizaciones de derechos humanos como Archivo Cuba y Cubalex, cuyos informes han registrado numerosas muertes ocurridas bajo custodia del Estado cubano, incluidas las relacionadas con el Servicio Militar Obligatorio.
También se nutre de investigaciones periodísticas desarrolladas por Claudia Padrón Cueto, de CubaNet; José Manuel González Rubines; y del estudio El endurecimiento del Servicio Militar Obligatorio en Cuba, publicado por Cuba Siglo 21, entre otros antecedentes que han contribuido a visibilizar este fenómeno.
Reconocemos, asimismo, el sostenido trabajo de documentación realizado por la activista Alicia Alonso y por Alfredo González, padre de Annier González, quien murió durante el Servicio Militar Obligatorio. Tras la muerte de su hijo, Alfredo creó la página de Facebook «No más víctimas del Servicio Militar», desde la que ha recopilado durante años testimonios de familiares, denuncias, documentos, reportes y nueva información sobre jóvenes fallecidos. Ese espacio se ha convertido en uno de los principales repositorios ciudadanos sobre el tema.
Este trabajo también es deudor de la labor de los medios independientes cubanos que durante años han investigado, verificado y dado seguimiento a casos silenciados, minimizados o presentados de forma parcial por la prensa estatal. Su trabajo ha permitido reconstruir hechos, contrastar testimonios y preservar registros que, de otro modo, podrían haberse perdido.
Junto a esa labor, familiares, activistas e influencers cubanos han desempeñado un papel decisivo en la denuncia pública y la preservación de la memoria de las víctimas. A través de las redes sociales, han difundido fotografías, testimonios, documentos, llamados de auxilio y campañas de visibilización que, en numerosos casos, constituyen el primer registro público de una muerte ocurrida durante el Servicio Militar Obligatorio. La documentación ciudadana ha sido esencial para identificar casos, corroborar información y evitar que muchas de las historias quedaran sumidas en el silencio.
Si tienes información sobre una muerte que no está en el registro, cuéntanos. Revisamos cada envío con cuidado y confidencialidad.
Quiénes eran antes del uniforme: sus sueños, sus días, sus familias.
Actas, informes, denuncias y archivos que respaldan cada caso documentado.